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Soy Sara y soy algo cotilla

Cuando veo a gente como algunas influencers que con 25 años tienen un armario kilométrico, un marido dentista, una casa propia y a su medida, aparte de darme un poco de envidia, siempre me pregunto cómo han conseguido llegar ahí. 

Y cómo sé que tú también eres un poco cotilla te voy a contar cómo he llegado yo hasta aquí:

Si lo primero que has supuesto al verme es esto:

  • Que siempre he tenido claro a lo que quería dedicarme
  • Que por vivir en Londres soy más cool
  • Que he nacido con estos súper poderes de entender realmente lo que le pasa a la gente
  • Que para mi siempre ha sido fácil gestionar mis relaciones…

Déjame contarte la verdad verdadera:

-Estudié dos carreras: Derecho y Relaciones Laborales y Recursos Humanos. Y sinceramente creo que desperdicié los 7 años que duró (o al menos 5, desde que me dí cuenta de aquello no me gustaba)

-En un intento de dejar el despacho de abogados en el que estaba, preferí venirme a Londres aunque fuese poniendo ensaladas.

-En el tema amoroso no vayas a pensar que me iba mejor. Por aquel entonces tuve dos relaciones y cientos de “pseudo-relaciones” todas ellas dominadas por un patrón de dependencia emocional.

En otras palabras:

siempre estaba con el mismo tipo de tío y no entendía porque yo con lo “buenísima” que era no encontraba un pareja en condiciones.

Dicen que el Universo no te da lo que quieres, te da justo lo que necesitas para aprender.

Y claro…

…ahora viendo lo que escribía en un blog cuando tenía 16 años todo tiene sentido.

¿Quieres reírte tú también un rato?

“Quiéreme, aunque sólo sea tres segundos. Los voy a aprovechar como nadie, en serio. Dámelos. Serán la droga que me calme durante un tiempo. ¿Cuánto? No sé, más bien poco. Lo reconozco, me cuesta vivir sin ti. Y mis manos tiemblan al escribir lo que siento.

¿Teléfono de la esperanza, dígame? Jajaja 😂 Dios que intensidad, me imagino a mi misma con un cartel pidiendo en la calle que algún hombre me quiera.

Si te estás preguntando cómo una persona que escribió eso puede dedicarse a enseñar a otros sobre cómo manejar sus relaciones. En la pregunta está la respuesta.

Empecé a estudiar sobre crecimiento personal porque no encontraba sentido a nada.

Algunas cosas a las que no le encontraba sentido:

  • No entendía cómo una persona se puede tirar 7 años en la Universidad y salir sin saber nada.
  • Tampoco cómo el 85% de los Universitarios que tienen trabajo no son felices.
  • Y por qué cada vez los millennials sufríamos y sufrimos de estrés y ansiedad si se supone que lo tenemos todo.
  • Por qué todo el mundo le tenía miedo al compromiso.
  • Porque había que complicarse tanto en una relación.
  • Por qué yo haciendo lo que se suponía que tenía que hacer (estudiar una carrera con salidas, encontrar un trabajo, tener vida social, ir con el último modelito) no era feliz.

Y lo que menos entendía de todo….

  • por que la gente de mi alrededor asumía que era normal sentirse así.

Yo no es que me negara, es que simplemente no podía saber eso y no hacer nada para cambiarlo. Me provocaba mucho sufrimiento ver mi futuro de esa manera.

(Fuera de Instagram soy así 😂)

Estaba acabando el año 2015, y llegó un vídeo a mis manos una tarde cualquiera.

Me lo mandó mi amiga Belén que acababa de dejarlo su novio. Se llamaba “cómo superar una ruptura de pareja”, y aunque yo no estaba transitando ese proceso, sabía que me iba a venir bien.

A medida que lo iba viendo sentí que empecé a entender muchas cosas, a ver todo lo que me había estado pasando desde una perspectiva

muy diferente.

Muy liberadora.

Algo hizo clic en mi cabeza y de repente sentí que todo tenía sentido.

Estaba alucinada con lo que me acababa de pasar. Quedé con Belén aquella tarde y empezamos a hablar del tema.

Joder, pude ver en ella como el sufrimiento por el que había estado pasando las últimas semanas se había ido. Pero de una forma totalmente natural. Creo que en ese momento ambas descubrimos una verdad mucho más grande que nosotras. Por muy místico que esto suene.

Con el tiempo entendí que eso que yo estaba experimentando era el despertar espiritual del que muchos libros hablaban.

Cómo todo aquel que aprende algo que le flipa, pasaba los días leyendo, viendo videos, haciendo formaciones. Todo esto mientras seguía en la Universidad, trabajando gratis en un despacho de abogados.

A medida que iba aprendiendo cosas y las ponía en práctica me sorprendí de que, a pesar de que mi realidad era la misma, la manera de afrontarla era totalmente diferente.

Sin embargo, sentía que en el mundo del autoconocimiento no había referentes jóvenes:

No es que un señor de 50 años no pueda ayudarme a entender la vida, es que posiblemente no entienda la sensación de rechazo que se siente cuando esa persona te deja en visto.

Fue así como se desplegó el propósito de mi vida y nació el programa Mentoring for women en un intento de aportar un punto de vista joven y femenino al mundo del crecimiento personal.

En fin…

…que harta de poner ensaladas en Londres,

tomé la decisión de hacer un Máster en Marketing y negocios digitales para poder materializar en un programa herramientas cómo el Eneagrama o la Ley del Espejo (entre otras muchas), que me habían cambiado literalmente mi vida y que sabía que podía cambiar la vida de muchas chicas jóvenes como yo.

Pero tenía un obsesión:

1. quería hacer esa teoría y todas esas herramientas accesibles, fáciles, comprensibles y sobre todo prácticas. (Para que nos vamos a engañar muchos libros de espiritualidad y autoconocimiento son auténticos tostones😴).

2. Y por último, quería que pudiera ponerlas en prácticas en medio de una reunión, de una discusión o en tu trabajo.

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